El nacimiento de una idea necesaria
Todo empezó en una pequeña oficina compartida de Barcelona. Estel acababa de dejar su puesto en una gran consultoría después de ver cómo rechazaban el plan de negocio de su hermano. Un proyecto viable, pero presentado sin la estructura que los bancos esperaban.
Ese rechazo despertó algo. Durante seis meses, entrevistamos a 83 emprendedores que habían pasado por situaciones similares. La mayoría tenía ideas sólidas, pero les faltaba el lenguaje financiero que conectara con inversores.
No queríamos ser otra consultoría más. Queríamos crear un puente real entre la pasión emprendedora y la viabilidad financiera que convence.